27 de noviembre de 2021

Las cinco etapas de tiroiditis de Hashimoto – hipotiroidismo autoinmune

Tiroiditis de Hashimoto

La tiroiditis de Hashimoto es una condición autoinmune que afecta a la glándula tiroides. Esto significa que nuestro sistema inmunológico reconoce la glándula tiroides como un invasor extraño y comienza a atacarla, lo que eventualmente lleva a la destrucción de nuestro tejido tiroideo. Si esta destrucción se prolonga lo suficiente, la persona perderá su capacidad de producir hormona tiroidea.

¿Sabía Ud. que la mayoría de los casos de enfermedades de la tiroides son de naturaleza autoinmune?

La enfermedad de Hashimoto es una condición autoinmune progresiva que resulta en la destrucción de la glándula tiroides y conduce al hipotiroidismo – y en algunos casos, a otros tipos de condiciones autoinmunes también.

La condición puede tardar muchos años en desarrollarse y se cree que se desencadena por un daño en la glándula. Esto hace que las células inmunes se congreguen en la glándula tiroidea, y eventualmente pierdan su capacidad de diferenciar la glándula tiroidea de un invasor extraño (como un virus o una bacteria).

Hipotiroidismo enfermedad de Hashimoto
Tiroiditis de Hashimoto: Síntomas y tratamiento

Tiroiditis de Hashimoto no suele descubrirse hasta que ha progresado a las etapas avanzadas, donde hay un daño significativo en la glándula tiroidea.

¿Cómo se diagnostica la tiroiditis de Hashimoto?

Toma un promedio de 10 años, entre el inicio del ataque autoinmune a la glándula tiroides, y cuando la persona es finalmente diagnosticada. Esto se debe a que los doctores de medicina convencional sólo analizan los niveles de TSH de una persona, pero la TSH no se eleva fuera del «rango normal» hasta la etapa 4. Hay mejores pruebas que pueden revelar la enfermedad de la tiroides hasta una década antes de que se detecte un cambio en la TSH. Sin embargo, la mayoría de los médicos no harán estas pruebas hasta que se vea un cambio en la TSH.

Cuanto más tiempo transcurra en esta respuesta inmunológica, más daño a la tiroides se produce – y mayor es la probabilidad de que la persona progrese al hipotiroidismo, donde la glándula tiroides se daña tanto, que ya no es capaz de producir suficiente hormona tiroidea.

Si pudiéramos detectar la condición antes, podríamos prevenir el daño, ¡sin mencionar una década de síntomas sin atender! Las pruebas más útiles para diagnosticar el Hashimoto incluyen pruebas de anticuerpos de la tiroides (anticuerpos TPO y TG) y ultrasonido de la glándula.

Si se deja desequilibrado, el sistema inmunológico puede continuar atacando diferentes partes del cuerpo, lo que lleva al desarrollo de otras condiciones autoinmunes.

No hay recomendaciones o pautas actuales en el mundo de la medicina convencional para abordar el ataque del sistema inmunológico a la glándula tiroides. Más bien, la atención se centra en restaurar los niveles normales de la hormona tiroidea.

En el caso de que se descubra que la persona tiene Hashimoto con una función tiroidea que todavía está dentro de los límites normales, la mayoría de los médicos convencionales dirán: «No puedo hacer nada por ti ahora mismo, pero vuelve cuando tu tiroides se queme. A partir de ese momento podremos empezar a darte medicamentos».

Dar medicamentos para la tiroides a una persona con deficiencia de la hormona tiroidea es extremadamente importante y puede salvar vidas. Sin embargo, este tipo de «rescate» no hace nada para prevenir la progresión de la condición autoinmune.

¡Es como verter más agua en un cubo con un agujero, sin tapar la fuga!

Los medicamentos son muy importantes, por supuesto, si alguien tiene un bajo nivel de hormonas tiroideas. Sin embargo, sólo tratarán los síntomas – y no la causa raíz – del trastorno autoinmune.

Las 5 etapas de tiroiditis de Hashimoto

En un artículo del año 2014, Wiersinga y sus colegas identificaron 5 etapas de Hashimoto.

Etapa 1: Predisposición genética

En la etapa inicial, una persona tendrá la predisposición genética para la enfermedad de Hashimoto, pero no habrá sido expuesta a los desencadenantes necesarios, y por lo tanto tendrá las hormonas TSH y T4/T3 normales. No tendrán anticuerpos tiroideos, ni cambios en su glándula tiroides. Alternativamente, esto podría llamarse la Etapa 0, ya que no hay manifestaciones de la enfermedad en este momento.

Si usted tiene enfermedad de la tiroides, entonces esta puede ser la etapa en la que sus familiares e hijos están actualmente. O, si usted tiene un familiar con enfermedad de la tiroides y está leyendo esto, podría estar en esta etapa. Esta etapa es el mejor momento para pensar en la prevención.

Etapa 2: Infiltración de células inmunes de la glándula tiroides

La enfermedad de Hashimoto se caracteriza por una sobreabundancia de linfocitos (glóbulos blancos) en la glándula tiroides. En pequeñas cantidades, estas células inmunes juegan un importante papel de limpieza, pero cuando hay demasiados de ellos en un órgano, esto trae problemas. Se piensa que, inicialmente, las células inmunes pueden estar ahí con buenas intenciones – para limpiar las células tiroideas muertas y enfermas – pero en algún momento, comienzan a atacar también los tejidos tiroideos sanos.

En esta etapa temprana de Hashimoto, la persona generalmente tendrá anticuerpos tiroideos elevados. Hasta un 80-90% puede mostrar una elevación de los anticuerpos de la tiroides en la sangre, cuando se analizan los anticuerpos de la tiroglobulina y la peroxidasa de la tiroides, respectivamente.

Sin embargo, algunas personas pueden no tener anticuerpos de la glándula tiroides presentes en la sangre – pero con seguridad, en una ecografía o biopsia de la tiroides, los cambios en la glándula que son consistentes con los de Hashimoto, serán evidentes.

Esta etapa puede durar décadas antes de que se haga suficiente daño, y antes de que uno sea capaz de detectar un cambio en los niveles de hormona tiroidea en un análisis de sangre – en esta etapa, los niveles de TSH, T3 libre y T4 libre serán normales.

Incluso en esta etapa, las personas pueden experimentar síntomas como ansiedad, fatiga, problemas de fertilidad, cambios de humor, exceso de peso o pérdida de peso, porque su cuerpo está luchando duro para mantener sus niveles de tiroides normales, y esto puede ser agotador para las funciones corporales y los nutrientes habituales.

Además, en esta etapa, siempre hay un deterioro de la función de la pared intestinal.

Lamentablemente, en este punto la mayoría de los pacientes aún no son diagnosticados con Hashimoto por la medicina convencional. Cuando lo son, normalmente se les dice que esperen y observen, e incluso pueden ser remitidos a psiquiatras o se les ofrecen antidepresivos para sus «síntomas de humor».

Esta es la etapa ideal para inculcar los cambios en el estilo de vida y el enfoque de causa raíz para prevenir la progresión del daño a la glándula tiroides, ya que la inflamación en su cuerpo acaba de comenzar en este punto.

En una visión general, tendrá que identificar sus desencadenantes y fortalecer su cuerpo abordando:

  • Sensibilidad a los alimentos
  • Agotamiento de los nutrientes
  • Permeabilidad intestinal
  • Toxinas
  • Disfunción suprarrenal
  • Infecciones crónicas

Mucha gente es capaz de revertir sus anticuerpos y síntomas en esta etapa, tan solo dejando de consumir alimentos con gluten. Pero algunos pueden necesitar cambios más profundos.

Tiroiditis de Hashimoto seronegativa

¿Puede no tener anticuerpos elevados, pero aun así tener tiroiditis de Hashimoto? Sí, esto se conoce como tiroiditis autoinmune seronegativa.

El 80-90 % de las personas con tiroiditis de Hashimoto tendrán anticuerpos TPO, anticuerpos TG, o ambos. Sin embargo, algunas personas nunca darán positivo para anticuerpos de la tiroides, pero pueden tener Hashimoto completo, con todos los síntomas asociados.

La persona presentará el patrón hipoecoico en su glándula tiroides que se ve con Hashimoto en el examen de ultrasonido. También tendrá anticuerpos tiroideos, pero no tendrá anticuerpos tiroideos circulantes medibles.

M. Rotondi y sus colegas han determinado que la tiroiditis autoinmune seronegativa es una forma menos agresiva de Hashimoto. No obstante, la persona puede seguir desarrollando hipotiroidismo e incluso progresar a otras condiciones autoinmunes, que pueden o no tener marcadores sanguíneos de anticuerpos positivos respectivos (como la artritis reumatoide seronegativa). Puedes acceder los datos del estudio aquí.

Las personas que no presentan anticuerpos de la tiroides elevados, probablemente tendrán glándula tiroides más pequeña y será menos probable que tengan bocio en comparación con las personas con anticuerpos elevados.

La tiroiditis de Hashimoto seronegativa debe ser tratada de la misma manera que dió un resultado positivo en el suero, con la excepción del seguimiento de los anticuerpos de la tiroides.

Etapa 3: Hipotiroidismo subclínico

La tercera etapa de Hashimoto se conoce como hipotiroidismo subclínico.

En esta etapa, los niveles de TSH pueden estar ligeramente elevados en los análisis de sangre (3-10 mU/L), y los niveles de T3 y T4 libres van a ser normales. Los anticuerpos de la tiroides pueden ser incluso más altos que en la Etapa 2, ya que el aumento de la TSH puede aumentar la inflamación de la glándula tiroides. Algunos individuos, sin embargo, continuarán siendo negativos a los anticuerpos.

En el mundo de la medicina convencional, esta etapa es controversial en términos de tratamiento. Los médicos pueden adoptar un «enfoque de espera y observación». Pero si no se actúa, el paciente comenzará a experimentar más síntomas que eventualmente progresarán a un hipotiroidismo manifiesto.

Tratamiento de hipotiroidismo subclínico

Algunas personas han sido capaces de revertir el hipotiroidismo subclínico sin usar medicamentos. Pero es importante recordar que una TSH elevada contribuye a la inflamación de la glándula tiroides. Los estudios han demostrado que añadir una pequeña dosis de medicación tiroidea para disminuir la TSH en esta etapa, resulta en una reducción de los anticuerpos tiroideos y también puede hacer una gran diferencia en sus síntomas.

A diferencia de otros medicamentos que actúan como mensajeros químicos artificiales para bloquear o activar vías en nuestros cuerpos, los medicamentos para la tiroides son de la misma estructura química que nuestras hormonas tiroideas producidas internamente. La mayoría de los síntomas asociados con los medicamentos para la tiroides se deben generalmente a una dosis inadecuada.

En algunos casos, una vez que el ataque autoinmune se equilibra, la persona puede ser capaz de dejar de tomar los medicamentos para la tiroides de forma natural, bajo la supervisión de su médico.

Los cambios en el estilo de vida y el enfoque de la causa raíz también son críticas en esta etapa para sentirse mejor y prevenir más daños.

Etapa 4: Hipotiroidismo clínico, o manifiesto

En esta etapa, la persona ha comenzado a tener una falla en la glándula tiroides. Su glándula tiroides será destruida hasta el punto de que ya no será capaz de producir su propia hormona tiroidea.

La TSH se muestra elevada, con bajos niveles de T3 y T4 libres. Los anticuerpos de la tiroides pueden ser incluso más altos que en etapas anteriores. Esta es la etapa más común del diagnostico, ya que en este momento la persona suele tener una cantidad significativa de síntomas de hipotiroidismo.

También es la etapa en la que el paciente requerirá medicamentos para la tiroides para evitar consecuencias graves para la salud. Incluso los médicos convencionales más acérrimos casi siempre recomiendan la medicación para la tiroides en este punto.

Los cambios en el estilo de vida y el enfoque de la causa de fondo son críticos en esta etapa, ya que es probable que usted sea muy sintomático. Como es probable que haya tenido un proceso inflamatorio en su cuerpo durante casi una década en este punto, necesitará tomar el tratamiento más agresivo.

En algunos casos se recomienda el medicamento de baja dosis de naltrexona (LDN) para prevenir la progresión de la autoinmunidad.

En la etapa 4, la regeneración natural del tejido va a ser mucho más difícil, pero por suerte, existen nuevas opciones que pueden acelerar la reparación del tejido tiroideo.

Etapa 5: Progresión a otros trastornos autoinmunes

Tener tiroiditis de Hashimoto pone a la persona en un mayor riesgo de desarrollar otra condición autoinmune. Algunos ejemplos son la celiaquía, psoriasis, síndrome Sjogren, artritis reumatoide, lupus, esclerosis múltiple, y muchas otras…

Se trata de una progresión de la respuesta autoinmune. A medida que el sistema inmunológico continúa desequilibrado, puede encontrar glándulas y tejidos corporales adicionales que atacar. El intestino delgado en la enfermedad celíaca, las glándulas salivales y lacrimales en la enfermedad de Sjogren, y las articulaciones en la artritis reumatoide, etc.

En esta etapa, es probable que la persona ya esté siendo tratada con medicamentos para la tiroides. Si está recibiendo el tratamiento ideal, sus niveles de TSH, T3 y T4 libres deberían estar en un buen rango.

Desafortunadamente, los medicamentos para la tiroides o la eliminación de la glándula tiroides no aportan mucho para detener la progresión de la enfermedad. La extirpación de la glándula tiroidea eliminará los anticuerpos de la tiroides, pero desafortunadamente, no detendrá la progresión autoinmune.

Las personas a las que se les ha extirpado la glándula tiroidea (o que han pasado por un tratamiento con yodo radiactivo), necesitarán tomar medicamentos para la tiroides por el resto de sus vidas. Además, pueden sufrir reacciones adversas a causa de estos procedimientos.

Dicho esto, todavía es posible revertir la autoinmunidad y reducir y eliminar significativamente los síntomas de otras condiciones autoinmunes. Mientras la glándula tiroides no haya sido completamente destruida, eliminada quirúrgicamente, o tratada con yodo, todavía hay alguna esperanza de restaurar su función.

Es importante señalar aquí que las condiciones autoinmunes no siempre comienzan con la enfermedad de Hashimoto. Se piensa que el primer órgano que se vuelve susceptible a un daño autoinmune es el «eslabón más débil», donde la persona tiene una predisposición genética o el órgano se ha dañado.

La tiroiditis de Hashimoto es la condición autoinmune más común, pero la glándula tiroides no siempre es el «eslabón más débil» para todos. La persona puede comenzar con una condición autoinmune diferente, como la enfermedad celíaca, y luego progresar a la de Hashimoto.

Remisión de los síntomas de la tiroiditis de Hashimoto

«Cuando me diagnosticaron la tiroiditis de Hashimoto, una parte de mí se sintió aliviada. Sentí que tenía la respuesta a mis muchos años de síntomas. Y que, tal vez, los medicamentos para la tiroides me ayudarían a sentirme normal de nuevo. Por otro lado estaba confundida: si mi sistema inmunológico estaba desequilibrado y causaba mi problema de tiroides, ¿por qué no estaba tratando de equilibrar mi sistema inmunológico?

Además, aunque mi peso, mis niveles de energía y mi ansiedad mejoraron una vez que comencé a tomar medicamentos para la tiroides, también tuve muchos otros síntomas que no estaban «relacionados con la tiroides». Síntomas que no respondían al tratamiento de la tiroides, como el síndrome del intestino irritable, el dolor de las articulaciones y la fatiga.

Sabía que no podía cambiar mis genes, pero tal vez si encontraba e identificaba los factores desencadenantes, podría prevenir la progresión de la enfermedad. Así que busqué formas de revertir la autoinmunidad y me encontré con una palabra que se convirtió en mi objetivo… Remisión.

Remisión se define como «el estado de ausencia de actividad de la enfermedad en los pacientes con una enfermedad crónica, con la posibilidad del regreso de la actividad de la enfermedad». Aunque entrar en remisión no era lo mismo que encontrar una «cura», pensé que sería una meta más realista a la que aspirar.

La etapa de remisión es el punto en el que una persona ha abordado sus desencadenantes subyacentes y los ha eliminado. La persona tendrá el intestino y las glándulas suprarrenales sanos, estará libre de toxinas, tendrá niveles apropiados de macro y micronutrientes y probablemente habrá visto una disminución significativa de sus anticuerpos tiroideos.

El objetivo es conseguir que sean <35 UI/mL. ¡Algunas personas han sido capaces de reducir los suyos hasta 0 UI/mL!

Recomiendo encarecidamente el enfoque fundamental del Protocolo Autoinmune, e incluir DBN (dosis baja de naltrexona). La dieta de eliminación y el tratamiento de infecciones ayudan enormemente a revertir la autoinmunidad.

En lugar de ignorar la condición o convertirnos en unos «guerreros de la tiroides», donde esencialmente estamos luchando contra nosotros mismos, tenemos que pensar en cómo superar la condición.

Aunque no hay cura para la tiroiditis de Hashimoto, podemos ponerlo en remisión eliminando los desencadenantes subyacentes que activan los anticuerpos de la tiroides – y en muchos casos, podemos regenerar y curar los tejidos de la tiroides usando terapias innovadoras y experimentales.» – Dra. Izabella Wentz, autora del libro Protocolo Hashimoto.

Tiroiditis de Hashimoto y los pasos fundamentales para la remisión de los síntomas

Apoyo al hígado: La disfunción hepática puede presentarse a través de diferentes tipos de signos y síntomas, incluyendo problemas digestivos, sensibilidad extrema a los suplementos o medicamentos, fatiga, brotes cutáneos y más.

Apoyar al hígado despejando sus vías de desintoxicación es esencial para que pueda liberar toxinas y recuperar su energía. Esto prepara el terreno para que pueda abordar adecuadamente otras posibles áreas desencadenantes.

Eliminar los alimentos inflamatorios como el gluten, los productos lácteos, la soja, el azúcar y la cafeína puede ayudar a muchas personas a sentirse mejor rápidamente.

Apoyo Suprarrenal: Este protocolo te enseña cómo regenerar tu cuerpo a través de técnicas de reducción de estrés. La recuperación suprarrenal es crítica para recuperar tu salud. Los cinco pasos del Protocolo de Recuperación Suprarrenal son:

  • Descanso: Dejar la cafeína, dormir al menos 8 horas por noche y dormir en la oscuridad.
  • Desestresarse: Añade a tu rutina ejercicios como el pilates y el entrenamiento con pesas. Piensa en positivo, escribe un diario, teje, organiza y haz cosas que te den vida.
  • Reducir la inflamación: Considerar la dieta del protocolo autoinmune paleo. Elimina la cafeína, los lácteos, los granos, los pimientos picantes, las legumbres (excepto las judías verdes y la proteína de los guisantes), las algas marinas y el azúcar. Añada frutas, carnes, verduras, huevos, nueces, proteína de guisante, proteína de carne de res hidrolizada y semillas.
  • Equilibrar el azúcar en la sangre: Vigilar la ingesta de los carbohidratos; aumenta el consumo de grasas y proteínas. Aguacates, semillas de chía, aceite de coco, aguacate o de oliva, grasa de pato, carne de vacuno alimentada con hierba, cordero, aceitunas, cerdo, salmón, pescado blanco, pavo, sardinas, semillas de calabaza, nueces (excepto cacahuetes), huevos (si no eres sensible) y leche de coco.
  • Reponer los nutrientes y añadir adaptógenos: Añadir vitaminas del complejo B, vitamina C, selenio y magnesio, plantas adaptógenas (cúrcuma, jengibre, ginseng siberiano, romero, ortiga, manzanilla etc.)

Equilibrio intestinal: La curación desde el interior, comienza en el intestino. Aprende a consumir los nutrientes adecuados para que tu intestino empiece a trabajar a su nivel óptimo. La mejor manera de curar un intestino permeable es eliminar los alimentos reactivos, suplementar con enzimas, equilibrar la flora intestinal y nutrir el intestino.

La forma más práctica de determinar los alimentos reactivos es a través de eliminación. Excluye: cafeína, productos lácteos, huevos, granos, legumbres, bellotas, nueces, algas, semillas y azúcar. La dieta incluye: fruta, especialmente cocos, carne, aceite de oliva, mariscos y verduras.

Cuando se trata de una enfermedad autoinmune como la tiroiditis de Hashimoto, el cuerpo está cansado. Es una lucha interna, y es nuestro trabajo preparar al cuerpo para el éxito, fortaleciendo y alimentando nuestros órganos para que pueda repararse a sí mismo.

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