27 de noviembre de 2021
Hipotiroidismo y bajo acido estomacal

Bajo acido estomacal: un problema invisible en hipotiroidismo y Hashimoto

El hipotiroidismo contribuye a hipoclorhidria, una condición en la que el ácido del estómago es demasiado bajo. Para alguien con reflujo ácido o indigestión crónica, esto puede sonar como algo bueno, pero en realidad justamente el bajo nivel de ácido estomacal a menudo causa acidez e indigestión. Segun los especialistas, las personas con hipotiroidismo y Tiroiditis de Hashimoto suelen tener hipoclorhidria, o baja acidez estomacal. Cuando nuestro estómago no produce suficiente ácido, corremos un mayor riesgo de sufrir muchas consecuencias indeseables para la salud. De hecho, la relación entre los problemas de tioides y trastornos digestivos es muy frecuente.

Reflujo acido y otros problemas digestivos por baja acidez estomacal

La mayoría de las personas tienen dificultades para digerir los alimentos, no por un exceso de ácido estomacal, como nos han hecho creer, sino por una disminución del mismo. La insuficiencia de ácido estomacal provoca indigestión, dejando los alimentos sin digerir en el estómago, donde empiezan a crecer bacterias y otros microorganismos. Este desequilibrio puede dificultar la capacidad del cuerpo para absorber los nutrientes, incluso si se comen alimentos saludables.

La deficiencia de nutrientes a largo plazo puede causar problemas de salud más graves, sobre todo derivados de la debilidad del sistema inmunitario. Todos los síntomas que se asocian a la acidez estomacal baja surgen debido a la presencia de alimentos no digeridos en el estómago.

El enfoque de la medicina convencional consiste en recetar medicamentos para reducir la acidez estomacal, lo que puede suponer un alivio temporal, pero tiende a exacerbar el problema subyacente y requerir dosis continuas y crecientes de la medicación.

El estómago requiere un ambiente ácido por varias razones:

  • La acidez estomacal nos ayuda a esterilizar nuestra comida, eliminando posibles patógenos infectantes.
  • Las proteínas que no se descomponen adecuadamente pueden inducir una respuesta antigénica de nuestro sistema inmunológico. De esta manera, hipoclorhidria conduce a la sensibilidad a los alimentos, especialmente al gluten y los lácteos.
  • Por si fuera poco, sin el ácido estomacal, las bacterias del intestino delgado pueden crecer y prosperar con las proteínas mal digeridas. Alrededor de 54% de las personas con hipotiroidismo son predispuestos a desarrolla sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).

Si se prolonga, la baja acidez estomacal puede conducir a la hipergastrinemia (exceso de secreción de gastrina, otra enzima digestiva, como mecanismo compensatorio debido a la baja acidez estomacal). Esto puede conducir a tumores o crecimiento canceroso en el tracto gastrointestinal.

Causas de hipoclorhidria

Las causas más frecuentes de hipoclorhidria o bajo ácido estomacal son:

1. Una infección de Helicobacter pylori (posiblemente una persona de cada dos está afectada, la mayoría del tiempo sin saberlo).

2. La administración repetida de medicamentos antiácidos, generalmente utilizados contra el reflujo gastroesofágico (los inhibidores de la bomba de protones).

3. La hipoclorhidria es mucho más común a medida que se envejece. Las personas mayores de 65 años son las más propensas a tener niveles bajos de ácido clorhídrico.

4. El estrés crónico puede disminuir la producción de ácido estomacal.

5. La deficiencia de zinc o vitaminas del grupo B también puede provocar un nivel bajo de ácido estomacal. Estas carencias pueden deberse a una ingesta alimentaria inadecuada o a la pérdida de nutrientes por el estrés, el tabaquismo o el consumo de alcohol.

6. Una serie de enfermedades crónicas se han asociado con niveles bajos de ácido estomacal. Entre ellas se encuentran afecciones como:

  • Lupus
  • Alergias
  • Asma
  • Enfermedades de tiroides
  • Acné
  • Psoriasis
  • Eczema
  • Gastritis
  • Trastornos autoinmunes crónicos
  • Osteoporosis
  • Anemia perniciosa

Síntomas de bajo ácido en el estómago

Muchas veces no hay demasiados signos reveladores de un nivel bajo de ácido estomacal, además de la sensación de saciedad y cansancio después de las comidas. Así como de los síntomas de reflujo ácido. Sin embargo, la acidez estomacal baja es muy común en hipotiroidismo y la enfermedad de Hashimoto.

Acidez estomacal vs Hipoclorhidria
Síntomas de acidez estomacal VS Síntomas de hipoclorhidria

El hipotiroidismo puede contribuir a la disminución de la acidez del estomago y la acidez estomacal baja también puede contribuir al hipotiroidismo. Las disfunciones digestivas que se derivan de la baja acidez estomacal preparan el terreno para las enfermedades autoinmunes, el estrés crónico o la mala absorción de nutrientes, todo lo cual podría conducir al hipotiroidismo.

Los signos y síntomas más comunes de un nivel bajo de ácido estomacal

  • Reflujo ácido (esta condición, que se trata usualmente con antiácidos, puede ser causada por un nivel bajo de ácido estomacal)
  • Niveles bajos de B12, ferritina o hierro
  • Fatiga a pesar de los medicamentos para la tiroides
  • Estreñimiento/diarrea

Diagnóstico de hipoclorhidria o aclorhidria

Para determinar si tienes hipoclorhidria, tu médico puede analizar el pH (o la acidez) de su estómago.

Las secreciones estomacales suelen tener un pH muy bajo (1-2), lo que significa que son muy ácidas. El pH estomacal menor a 3 es el valor normal. Si el pH es entre 3-5, indica hipoclorhidria. Un Ph mayor a 5 significa aclorhidria. Las personas con aclorhidria casi no tienen ácido estomacal.

La prueba casera del bicarbonato de sodio y la acidez estomacal

Aunque lo mejor es que un médico diagnostique la acidez estomacal baja, existe una simple prueba casera puede ayudar a identificar esta condición. El propósito de esta prueba es dar una indicación aproximada de si tu estómago está produciendo cantidades adecuadas de ácido clorhídrico. Se realiza tomando bicarbonato de sodio para crear una reacción química en el estómago – entre el bicarbonato de sodio y el ácido clorhídrico (HCl).

La ingestión de bicarbonato de sodio es un remedio casero natural de la vieja escuela para el malestar estomacal. Mucha gente opta por realizar esta prueba primero porque es muy segura y de bajo costo.

Se recomienda realizar esta prueba 3 mañanas consecutivas en ayunas.

1. Mezclar 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio en ½ vaso de agua tibia (4-6 onzas) y tomar la solución.

2. Cronometrar el tiempo que tarda en eructar.

En teoría, si tu estómago está produciendo cantidades adecuadas de ácido estomacal, es más probable que el eructo se produzca en los primeros 2 o 3 minutos. Aunque, hay que tener en cuenta, que pueden producirse eructos tempranos y repetidos por tragar aire al momento de tomar la solución. Cualquier eructo o ningún eructo después de los primeros 3-5 minutos sugiere un nivel bajo de HCL. Esta prueba es sólo un indicador de que podrías consultar con tu médico para determinar si tienes suficiente ácido estomacal.

Tratamiento de hipoclorhidria

El tratamiento de la hipoclorhidria varía en función de la causa y la gravedad de los síntomas.

Si la causa es una infección por H. pylori, conviene tratar la infección primero. Para aumentar el ácido estomacal, algunos médicos recomiendan un enfoque basado sobre todo en modificaciones dietéticas y suplementos de enzimas digestivas.

Cómo aumentar el ácido estomacal naturalmente

Para algunos casos de baja acidez estomacal funciona muy bien usar una cucharadita de vinagre de sidra de manzana en un vaso de agua fría. Alternativamente, el zumo de 1 limón en una taza de agua caliente, también puede favorecer la digestión.

Personas con la mutación del gen MTHFR tienen problemas para procesar el aminoácido homocisteína, cuyos niveles elevados se han asociado a enfermedades cardíacas, embarazos difíciles, defectos de nacimiento y, posiblemente, a una capacidad de desintoxicación disminuida. La remolacha, o beterraga, es especialmente buena en estos casos, ya que tiene alto contenido de betaína, que ayuda a descomponer la homocisteína. Se recomiendan de una a dos raciones a la semana y, dado que tienen un alto contenido en azúcar, conviene acompañarlas de una fuente de grasa o proteína saludable.

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