27 de noviembre de 2021
Enzimas betaína y pepsina para tratar hipoclorhidria

Problemas digestivos en hipotiroidismo y tiroiditis Hashimoto

¿Sientes que todo lo que comes te cae mal? Es fundamental comprender que los problemas de peso en muchas personas con hipotiroidismo y tiroiditis de Hashimoto se deben a una pobre digestión de los aliementos. Esto es válido tanto para los que perdieron mucho peso, como para los que no logran disminuirlo. Baja acidez estomacal es muy común en hipotiroidismo y la enfermedad de Hashimoto. Los signos más habituales son la sensación de saciedad y cansancio después de las comidas, así como el reflujo ácido. Otros síntomas podrían incluir reflujo ácido, niveles bajos de B12, ferritina o hierro. Otro signo frecuente es la fatiga persistene, a pesar de los medicamentos para la tiroides, y estreñimiento/diarrea.

Puedes leer más acerca de los síntomas de baja acidez estomacal y cómo diferenciarla en este artículo:

Bajo acido estomacal: un problema invisible en hipotiroidismo y Hashimoto

El papel principal del ácido estomacal es favorecer la digestión de las proteínas al activar la pepsina, una enzima digestiva secretada por las células del estómago. Esta última sólo es eficaz cuando el estómago tiene un adecuado nivel de acidez.

Si el estómago no produce suficiente ácido clorhídrico, las pepsinas, las únicas formas enzimáticas que participan en la digestión de las proteínas en el estómago, ya no se activan; y así comienzan los trastornos digestivos. Un suplemento de HCl (clorhidrato de betaína), a menudo tomado junto con pepsina, ayuda a aumentar la acidez del estómago.

Las cuatro funciones fundamentales del ácido clorhídrico

  • Descomponer las proteínas en aminoácidos esenciales y en micronutrientes, gracias a la activación del pepsinógeno;
  • Estimular el páncreas y el intestino grueso para acentuar la producción de las enzimas digestivas y la bilis, indispensables para la digestión de los glúcidos y de los ácidos grasos;
  • Favorecer la absorción del hierro, del zinc, del magnesio, del ácido fólico, de la vitamina C y de la vitamina A;
  • Prevenir las infecciones eliminando las bacterias y las levaduras patógenas presentes en los alimentos.

Cómo mejorar la digestión en hipotiroidismo

La betaína y la pepsina son componentes naturales del jugo gástrico que hacen que los nutrientes y los aminoácidos de nuestros alimentos que contienen proteínas sean más biodisponibles, al romper los enlaces de las proteínas.

Las enzimas digestivas son especialmente importantes para absorber correctamente las proteínas, el calcio, la vitamina B12 y el hierro.

Qué es la betaína

La betaína es un complemento nutricional utilizado desde hace más de cien años para restablecer la acidez gástrica de manera natural y estimular la función digestiva. También conocida como trimetilglicina, es un derivado natural de los aminoácidos que se aísla de la remolacha. Su versión ácida HCl promueve la acidez en la apertura gástrica.

Beneficios de la betaína para baja acidez estomacal

– Actúa positivamente sobre la esteatosis hepática, los cálculos biliares y la hiperglucemia;

– Ayuda a mejorar la actividad cerebral, especialmente debido a su calidad de productor de metionina;

– Favorece el rendimiento físico y atlético, especialmente debido a su capacidad para aumentar los niveles de óxido nítrico en el organismo.

La función de la pepsina

La pepsina es una enzima digestiva natural que rompe las proteínas en trozos más pequeños para que puedan ser absorbidas adecuadamente por el intestino delgado. En los suplementos, la pepsina suele proceder de fuentes porcinas.

Betaína y pepsina en la producción inadecuada de ácido estomacal

Dr. Jonathan V. Wright, fundador y director de Tahoma Clinic en Renton, Washington, en uno de sus artículos, dice:

«Los suplementos de ácido clorhídrico (HCl) con y sin pepsina se prescribieron ampliamente en el siglo XIX y en la primera mitad de este siglo. Utilizando el criterio médico y el sentido común, los médicos razonaron que la sustitución de una secreción digestiva tan potente era lo único lógico si la función del estómago no podía reactivarse por sí misma, como suele ocurrir con el aumento de la edad. La terapia de sustitución de HCl y pepsina para los «estómagos fallidos» es exactamente paralela a la terapia de sustitución hormonal para los «ovarios fallidos».

Lamentablemente, una investigación mal diseñada y ampliamente malinterpretada que comenzó en la década de 1950 ha convencido a la mayoría de los médicos de hoy en día de que la terapia de reemplazo de HCl y pepsina no es necesaria. Alentados por la industria farmacéutica legal, a los estudiantes de medicina no se les enseña que la hipoclorhidria (producción inadecuada de ácido estomacal) es tratable sólo con terapias naturales de reemplazo no patentadas. En cambio, su educación se concentra en la hiperclorhidria (producción excesiva de ácido estomacal) y su tratamiento con medicamentos «bloqueadores de ácido» patentables y antiácidos de venta libre altamente rentables.

Aunque la investigación en esta área es totalmente inadecuada, ha sido mi observación clínica que el calcio, el magnesio, el hierro, el zinc, el cobre, el cromo, el selenio, el manganeso, el vanadio, el molibdeno, el cobalto y muchos otros microelementos no se absorben tan bien en aquellos con mala acidez de estómago como en aquellos cuyos niveles de ácido son normales. A menudo hay insuficiencias funcionales de ácido fólico y/o vitamina B12.

Contraindicaciones de la betaína y pepsina

Los complementos de ácido clorhídrico no se recomiendan a las personas que padecen úlceras. No son aconsejables para las mujeres embarazadas que tienen trastornos de acidez gástrica. Igualmente, para las personas que toman antihistamínicos (H2) o inhibidores de la bomba de protones tipo omeprazol u otros.

Lee más sobre la baja producción de ácido estomacal en este articulo:

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