27 de noviembre de 2021
Hipotiroidismo e hígado graso

Cómo revertir el hígado graso en hipotiroidismo

Los síntomas clásicos de hipotiroidismo incluyen aumento de peso, manos y pies fríos, pérdida de cabello, piel seca, baja energía, confusión y mala memoria. Un hígado graso, inflamado o congestionado puede causar y agravar los síntomas de hipotiroidismo. Lo cierto es que para tener una buena salud de la tiroides, debes tener en cuenta otros órganos que afectan a la función tiroidea. En este artículo encontrarás las pautas importantes para revertir el hígado graso si tienes hipotiroidismo.

El hígado es un organo muy importante, ya que se encarga de la conversión de T4 en T3 activa. Cuando tu hígado está inflamado, su desintoxicación se vuelve demasiado lenta. De esta manera, el cuerpo pierde la capacidad de una adecuada conversión hormonal. Es importante tener niveles suficientes de T3 activa, porque es la hormona que le dice a nuestro cuerpo que haga crecer el cabello, que aumente el metabolismo y que genere más energía.

Conexión entre el hígado y la tiroides

El hígado es el órgano responsable del transporte, metabolismo, almacenamiento y la excreción de las hormonas tiroideas. Las hormonas tiroideas, a su vez, regulan el ritmo metabólico de casi todas las células del cuerpo, incluidas las del hígado. Los cambios en los niveles de hormonas tiroideas pueden alterar el metabolismo de la bilirrubina y la circulación normal del hígado. Cuando el hígado se ralentiza, esto afecta, entre muchas cosas, su desintoxicación.

Hipotiroidismo e hígado graso no alcohólico

Si tienes hipotiroidismo y luchas contra el exceso de peso o la hiperglicemia, tus enzimas hepáticas suelen estar elevadas. Aunque el hígado graso no presenta síntomas evidentes, ese estado dificulta su desintoxicación, favorece la inflamación, puede aumentar los cálculos biliares y el riesgo de infarto.

El exceso de grasa en el hígado se denomina esteatosis hepática, y se mide a la escala del 1 al 3. La buena noticia es que suele ser reversible.

Las investigaciones sugieren un fuerte vínculo entre el hipotiroidismo y la enfermedad del hígado graso, ya que la función tiroidea adecuada es vital para el metabolismo de las grasas y la regulación del azúcar en la sangre. Sin embargo, el culpable del hígado graso no es la grasa en sí, sino demasiados azúcares y carbohidratos.

Cómo revertir el hígado graso en hipotiroidismo y tiroiditis de Hashimoto

Hay varios puntos clave a tener en cuenta para revertir el hígado graso. Aunque el hígado graso inicialmente no presenta síntomas, es importante tomar en serio la salud del hígado para prevenir complicaciones graves a largo plazo. Los pasos para revertir el hígado graso incluyen:

1. Adoptar una dieta baja en carbohidratos y sin azúcar

Un alto nivel de azúcar en la sangre conduce a la enfermedad del hígado graso. Para revertirlo, es necesario bajar el azúcar en sangre a niveles saludables con una dieta de alimentos integrales, abundante en verduras fibrosas, grasas saludables y proteínas. Evita, o mejor aún, elimina los alimentos que aumentan el azúcar en la sangre. Con este estilo de alimentación comenzarás a perder el exceso de grasa, lo que descongestionará a tu hígado.

2. Reducir la inflamación

El hígado desempeña un papel importante en la desinflamación. Reducir la inflamación general, eliminando de tu dieta los alimentos que promueven la inflamación, tales como el gluten y los lácteos, aliviará la congestión del hígado. En esta categoría entran también los alimentos procesados. Asimismo, minimiza la exposición a las toxinas y los productos químicos.

Lista de alimentos que deberías evitar si tienes hipotiroidismo o tiroiditis de Hashimoto

3. Controlar el hipotiroidismo con una dosis correcta de la hormona tiroidea

Recuerda que tener tus resultados “dentro del rango” no es lo mismo que estar en rango óptimo. Necesitas recibir una dosis adecuada de la hormona tiroidea.

Sin embargo, los medicamentos por sí solos pueden no ser suficientes para resolver los mecanismos y síntomas que promueven el hígado graso en hipotiroidismo y tiroiditis de Hashimoto.

4. Evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios

El alcohol es muy perjudicial para el hígado, al igual que muchos medicamentos. Evita ambos en la medida de lo posible mientras estás en el proceso de revertir el hígado graso.

5. Hacer ejercicio a diario

El ejercicio ayuda a reducir el nivel de azúcar en la sangre, a desintoxicar el cuerpo y a eliminar el exceso de grasa. Junto con la alimentación adecuada y la dosis correcta de la hormona tiroidea, hacer el ejercicio sin duda te ayudará a revertir el hígado graso. Entérate aquí acerca de los ejercicios que deberías realizar para bajar de peso con hipotiroidismo.

6. Usar compuestos antiinflamatorios naturales

Ciertos compuestos nutricionales son realmente útiles para bajar la inflamación. Entre ellos se encuentra la cúrcuma emulsionada. Tener la vitamina D en rango óptimo también es muy importante para disminuir la inflamación. DHA presente en omega 3 de aceite de pescado ayuda a controlar la inflamación, el estrés oxidativo y la fibrosis, que son las características más graves en este órgano.

Cómo apoyar las vías de desintoxicación del hígado

El hígado responde maravillosamente a las hierbas y compuestos que apoyan la desintoxicación, como el cardo mariano (silimarina) o la n-acetil-cisteína. Asimismo, algunas vitaminas del complejo B, tales como la B1, B6 y B12.

Tiroiditis de Hashimoto y el sistema digestivo

Las personas que padecen una enfermedad autoinmune de la tiroides, la de Hashimoto en particular, son especialmente propensas a la congestión del hígado. Este riesgo aumenta cuando existe un daño en el tracto intestinal. Un intestino sano permite la absorción de nutrientes y bloquea la absorción de toxinas y patógenos.

Los estudios han demostrado que todas las personas con un trastorno autoinmune, inclusive la tiroiditis de Hashimoto, tienen algún grado de permeabilidad intestinal, o la condición del intestino permeable. La permeabilidad intestinal se define por las brechas en el revestimiento del intestino que permiten que las moléculas y sustancias irritantes se «filtren» al torrente sanguíneo.

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