27 de noviembre de 2021
Lácteos en hipotiroidismo y Tiroiditis Hashimoto

¿Por qué evitar los lácteos en hipotiroidismo y Hashimoto?

Si tienes hipotiroidismo o tiroiditis Hashimoto y sigues experimentando muchos síntomas a pesar del tratamiento, tienes problemas digestivos y/o anticuerpos antitiroideos elevados, este artículo es para ti. Probablemente habías escuchado o leído, que las personas con problemas de tiroides deberían evitar el gluten y los lácteos. La certeza es relativa, y depende, entre otras razones, de la salud de tu intestino. Por un lado, sabemos que los lácteos pueden ser excelentes fuentes de calcio, vitamina D, potasio y algunas vitaminas, especialmente en su estado crudo y fermentado. ¿Pero qué tan buenos son los lácteos para alguien con hipotiroidismo? ¿Puedes consumir lácteos si tienes tiroiditis Hashimoto?

Los lácteos pueden causar inflamación

La mayoría de los productos lácteos que consumimos hoy en día están muy procesados, con conservantes y hormonas. Estos aditivos pueden causar estragos en nuestro sistema digestivo y desencadenar la inflamación.

Por supuesto, no toda la inflamación es mala. La inflamación es una parte vital de la respuesta del sistema inmunológico ante lesiones e infecciones. Pero el mayor problema es la inflamación crónica de bajo grado, a menudo causada por factores dietéticos y de estilo de vida.

Lácteos en hipotiroidismo

La inflamación crónica puede reducir el recuento total de receptores tiroideos y puede alterar la función de la hormona tiroidea. Además, si tienes intolerancia a la lactosa, puedes sufrir una mala absorción de nutrientes esenciales. Lo mismo sucede con los medicamentos orales, incluida la medicación de sustitución de la hormona tiroidea.

Tiroiditis Hashimoto y el consumo de lácteos

Existe una alta correlación entre los síntomas autoinmunes y las sensibilidades alimentarias. Más concretamente, las personas con la enfermedad de Hashimoto suelen tener una mayor incidencia de intolerancia a la lactosa. Sin embargo, el punto interesante es que también tienden a ser más sensibles a las proteínas específicas (caseína y proteína de suero) que se encuentran en los productos lácteos. Más información en este enlce: Signos y síntomas de inflmación en tiroiditis Hashimoto.

Sensibilidad a la lactosa

Los productos lácteos contienen ciertos nutrientes que son difíciles de digerir para el intestino humano. La lactosa es el principal hidrato de carbono (azúcar) de la leche y proporciona energía directa al organismo. La enzima lactasa descompone la lactosa en dos azúcares simples, la glucosa y la galactosa.

La mayor parte de la población mundial tiene dificultades para digerir la lactosa. Aunque la intolerancia a la lactosa no es necesariamente perjudicial para la salud, puede provocar síntomas molestos como hinchazón, gases y diarrea. Algunas personas también encuentran que la lactosa contribuye a los síntomas psicológicos como el estrés y los cambios de humor.

Al nacer, nuestro sistema digestivo tiene una gran cantidad de la enzima lactasa para digerir la lactosa de la leche materna. Una vez que dejamos de tomar la leche materna, la eficacia de la lactasa disminuye. Las personas de algunas regiones del mundo, como el norte de Europa, son menos propensas a sufrir una disminución de la actividad de la lactasa. Esta predisposición se debe a que los productos lácteos eran una parte esencial de la dieta de sus antepasados.

Las proteínas de la leche

La caseína y la proteína de suero (whey) son otros dos ingredientes de los productos lácteos que pueden contribuir a los problemas digestivos en hipotiroidismo. Tanto la caseína como el suero, son las dos proteínas de la leche que contienen todos los aminoácidos esenciales. En general, la caseína y el suero son fáciles de digerir. Sin embargo, las personas pueden tener una verdadera alergia alimentaria a la caseína y al suero. En efecto, cuando una persona tiene alergia a la leche, es alérgica a la proteína de la leche. Algunas personas tienen reacciones alérgicas leves a las proteínas de la leche (como eczema e hinchazón), mientras que otras pueden desarrollar una reacción anafiláctica.

De hecho, la leche está en tercer lugar, luego del maní y los frutos secos, entre los alimentos que causan anafilaxia.

Enfermedades autoinmunes y sensibilidades alimentarias

Las alergias y las sensibilidades alimentarias son términos que comunmente utilizamos para describir los síntomas desagradables que provoca la ingesta de ciertos alimentos. Sin embargo, existe una importante diferencia entre las alergias y las sensibilidades, que es fundamental conocer.

Cuando se trata de una alergia, se activa la rama IgE (inmunoglobulina E) del sistema inmune, lo que hace que las células inmunitarias liberen histamina. Los síntomas de una reacción alérgica incluyen urticaria, hinchazón, dificultad para respirar, malestar estomacal (vómitos y diarrea), mareos, sibilancias, e incuso muerte.

A diferencia de una alergia que proviene del sistema inmunológico, la sensibilidad alimentaria es una reacción del sistema digestivo. La sensibilidad alimentaria es mucho más común que una alergia alimentaria. Se deriva de la incapacidad del intestino para digerir o absorber un alimento o grupo de alimentos específico. A menudo, la sensibilidad se refiere a una intolerancia, como en el caso de la intolerancia a la lactosa.

Las hipersensibilidades IgA e IgG son etiquetadas como intolerancias o sensibilidades alimentarias, y no ponen la vida en peligro. Sin embargo, una persona suele descubrir que tiene sensibilidad alimentaria cuando desarrolla síntomas digestivos desagradables. Las personas suelen tener una sensibilidad porque no tienen las enzimas digestivas adecuadas, son sensibles a los aditivos o conservantes, o no pueden tolerar ciertas sustancias.

La reacción alimentaria más conocida es la enfermedad celíaca. Se caracteriza por la intolerancia al gluten, la proteína que se encuentra en el trigo. Sin embargo, la intolerancia a la proteína de los lácteos es muy frecuente en personas con hipotiroidismo y tiroiditis Hashimoto.

Síntomas comunes de una sensibilidad alimentaria:

  • Problemas digestivos (diarrea, estreñimiento)
  • Hinchazón y gases
  • Náuseas
  • Erupciones cutáneas (incluido el eczema) y acné
  • Afecciones respiratorias como el asma
  • Congestión nasal
  • Dolores de cabeza
  • Irritabilidad
  • Deficiencias de vitaminas y minerales

Las proteínas que se encuentran en la leche de vaca son diferentes a las de la leche humana. El cuerpo puede reconocer estas proteínas lácteas como invasores extraños y producir anticuerpos para protegerse de lo que percibe como una amenaza. Los anticuerpos antitiroideos TPO y Tg están mediados por la rama IgG. Y los lácteos pueden activar tanto la rama IgA, como IgG, o ambas juntas.

Las personas con hipotiroidismo y tiroiditis autoinmune con mucha frecuencia tienen permeabilidad intestinal que va de la mano con las intolerancias o sensibilidades alimentarias. La dieta de eliminación, también conocida como Protocolo Autoinmune, sigue siendo la mejor herramienta para identificar y temporalmente restringir los alimentos reactivos, dándole al intestino el tiempo suficiente para sanar. Una vez que el intestino se cura, muchos pueden volver a añadir – en moderación – los lácteos de alta calidad a su dieta, y seguir manteniendo una buena salud y niveles óptimos de anticuerpos tiroideos.

Alternativas a los lácteos que cumplen con el Protocolo Autoinmune AIP

Leche: La “leche” de coco es la mejor alternativa, ya que es compatible con AIP. Las leches de avena, de semillas de cáñamo, de almendras, de linaza y de anacardo no son compatibles con el AIP porque provienen de frutos secos y semillas. Sin embargo, siguen siendo mejores que los lácteos para sanar tu intestino y reducir los síntomas de hipotiroidismo.

Mantequilla: El aceite de coco y la manteca de cerdo también son excelentes alternativas a la mantequilla, compatibles con AIP.

Yogur: El yogur de coco es la mejor alternativa de yogur no lácteo. Solo asegúrate leer la etiqueta, ya que a veces incluye ingredientes que no cumplen con el protocolo AIP, como el azúcar.

Queso: La levadura nutricional se ha utilizado durante mucho tiempo en las dietas veganas y es compatible con el AIP. Verifica que la etiqueta no contenga ningún aditivo que pueda comprometer el protocolo autoinmune.

Kéfir: El kéfir de agua de coco o de leche de coco es muy beneficioso para la digestión y la salud intestinal, con un alto contenido de nutrientes y probióticos.

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Un pensamiento en “¿Por qué evitar los lácteos en hipotiroidismo y Hashimoto?

  1. HOLA, MI ESPOSA TIENE DIAGNOSTICADO. HIPERTIROIDISMO DE HASHIMOTO.

    ME GUSTARIA SABER QUE ES LO QUE RECOMIENDAN USTEDES PASTA ESTA ENFERMEDAD. COMO TOMARLO Y DONDE CONSEGUIRLO.

    AGRADECERÉ LA INFORMACIÓN.

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